16 suplementos ordenados por lo que le hacen (o no) a tu peso y a tu metabolismo. Sin humo y sin promesas de frasco.
Ordené este ranking con un solo criterio: la evidencia sobre lo que cada suplemento le hace a tu peso y a tu salud metabólica. Las estrellas miden qué tan fuerte es el respaldo científico; la etiqueta de color te dice de qué tipo de ayuda hablamos.
Te mantiene saciada y protege tu músculo cuando estás en déficit, para que lo que pierdas sea grasa. Es el suplemento con el respaldo más consistente para tu composición corporal.
Con entrenamiento de fuerza sube tu masa muscular y baja tu porcentaje de grasa. Ojo con esto: sin ejercicio de por medio, casi no hace nada.
Se hincha en tu estómago, retrasa el vaciado y te quita el hambre entre comidas. También ayuda a controlar la glucosa. Tómala siempre con mucha agua.
Actúa parecido a un fármaco sobre tu glucosa e insulina, y toca triglicéridos y cintura. Por lo mismo interactúa con medicamentos, puede bajarte el azúcar de más y está contraindicada en embarazo y lactancia. Este se toma con supervisión, no porque lo viste en un video.
Mejora tu sueño y tu resistencia a la insulina, y dormir mal engorda. Arregla una pieza que casi nadie cuida y eso, con el tiempo, se nota en tu peso.
Su falta es común cuando hay sobrepeso y toca tu metabolismo y tu inflamación. Corregir una deficiencia real te suma; llenarte de cápsulas sin necesitarlas solo te sale caro.
Su déficit se asocia con más grasa corporal, así que corregirlo te ayuda. Si no te falta, no esperes que muevan la báscula.
Baja la inflamación y acompaña todo el proceso. Su efecto directo sobre la grasa es pequeño y desigual, pero tu salud metabólica lo agradece.
Cuidan tu microbiota y en algunas personas mueven un poco el peso y el perímetro de cintura. Efecto modesto y muy individual.
La mezcla de catequinas con cafeína da un empujón pequeño al gasto y a la cintura. Sin la cafeína, ese efecto desaparece.
Apoya la energía de tus células, con un efecto sobre el peso más bien indirecto. Como quemador de grasa, mejor no le pidas milagros.
En promedio, alrededor de un kilo más que el placebo, con una relevancia clínica muy discutible. Te lo venden como palanca; en la práctica apenas empuja.
Se vende como quemador de grasa; en personas, la mayoría de los estudios no encuentra un cambio que valga la pena. Mucho ruido para tan poco.
La idea suena lógica: mover la grasa a donde se quema. En humanos la evidencia sigue floja, así que déjala en la banca de tu plan.
Tapa los huecos de una dieta imperfecta y funciona como un seguro nutricional. Para bajar de peso, por sí solo se queda corto.
Le hace bien a tu piel y a tus articulaciones. A tu peso, casi nada. Cómpralo por lo que sí te da, con las expectativas en su lugar.
Ningún frasco sustituye tu alimentación, tu entrenamiento de fuerza ni tu descanso. El suplemento es el 5% que le pones encima cuando la base ya está firme. Si la base está mal, ni esto te salva.
Tu cuerpo, tus estudios y tus medicamentos definen qué suplemento te suma y cuál te sobra. Eso se decide en consulta, con alguien que conoce tu historia.